Placenta Previa: Qué es, Síntomas y Tratamiento

Embarazada con placenta previa portada de artículo

Un embarazo con placenta previa requiere de cuidados especiales para que transcurra lo más normal posible y, tanto la madre como su bebé, tengan un buen estado de salud antes y después del nacimiento.

Si presentas esta condición significa que tienes un embarazo de alto riesgo. Por tanto, debes asistir a consultas frecuentemente y cumplir con todas las orientaciones de tu doctor, para minimizar los riesgos de esta condición y tener un embarazo y parto satisfactorio.

¿Qué es la Placenta Previa en el embarazo?

Placenta previa y placenta normal en infografía

La placenta previa es una condición que aparece en algunas embarazadas, en la que la placenta crece muy próxima al orificio del cuello del útero y podría llegar a obstruirlo.

Normalmente, la placenta se debe fijar en la matriz de la mujer en una de estas posiciones:

  • Superior
  • Anterior o delantera
  • Lateral
  • Trasera

Pero, hay algunos casos en los cuales la placenta se implanta en una posición muy baja, cerca del orificio del cuello uterino, cubriéndolo completamente o solo una parte del mismo, para dar lugar a lo que se conoce como placenta previa o placenta baja.

Teniendo en cuenta la posición en que la placenta se fija en la matriz existen 3 tipos fundamentales de placenta previa:

  • Parcial: como su nombre lo indica, en este caso la placenta solamente cubre una parte del orificio del cuello del útero.
  • Marginal: la placenta se adhiere muy cerca (a un lado) del cuello uterino sin obstruir el orificio del mismo.
  • Completa: es cuando la placenta tapa completamente el orificio del cuello del útero.

Afortunadamente, la placenta previa es muy fácil de diagnosticar en todos los casos mediante un ultrasonido pélvico.

Dicho estudio permite que el especialista pueda saber el grado de obstrucción que tiene el canal del parto, que es por donde nace el bebé de forma natural, y programar con tiempo cuál es la mejor opción para que des a luz: por vía vaginal o mediante una cesárea.

Independientemente del tipo de placenta previa que tengas, es muy probable que tu doctor te indique la cesárea, para disminuir el riesgo de sangramiento y de complicaciones tanto en ti como en tu bebé.

Síntomas de la Placenta Previa

El síntoma fundamental de la placenta previa es el sangrado por la vagina sin dolor. Comúnmente, aparece de improvisto después de 20 semanas de gestación, por lo que puede asustar un poco a la embarazada.

La sangre que se expulsa es de color rojo brillante y la cantidad puede ir desde pequeñas manchas en la ropa interior hasta un sangrado importante.

Con frecuencia este síntoma aparece y desaparece solo, pero en algunas embarazadas empeora progresivamente. En cualquier caso, es necesario acudir a consulta para que un especialista valore el estado de salud de la gestante e indique el tratamiento a seguir.

Además de la pérdida de sangre, la placenta previa también puede producir calambres ligeros en la espalda o el vientre, aunque estos son menos importantes para el diagnóstico. No obstante, sí debes tenerlos en cuenta y comentárselos a tu doctor.

También es posible tener placenta previa sin presentar signos de la afección, aunque esto es lo menos frecuente.

Causas de la Placenta Previa

Hasta el momento, las causas de la placenta previa se desconocen, a pesar de ser una afección muy estudiada en todo el mundo.

Lo que sí se sabe es que existen varios factores de riesgo que favorecen la aparición de esta condición en el embarazo.

¿Cuáles son los factores de riesgo de un embarazo con Placenta Previa?

Placenta previa y sus factores de riesgo en infografía verde azul

Algunos de los factores de riesgo más importantes para un embarazo con placenta previa incluyen:

  • Embarazo múltiple
  • Miomatosis uterina
  • Malformaciones del útero
  • Antecedentes de placenta previa
  • Edad materna avanzada (35 años o más)
  • Aborto o pérdida gestacional recurrente
  • Embarazo ectópico
  • Infecciones uterinas
  • Uso de dispositivo intrauterino o DIU
  • Haber dado a luz varias veces (multiparidad).
  • Antecedentes de procedimientos o cirugías en el útero como legrados y cesáreas.
  • Partos muy seguidos con poco tiempo entre ellos (menos de 1 año y medio).
  • Hábitos tóxicos como tabaquismo, alcoholismo y el consumo de drogas, fundamentalmente de cocaína.

Complicaciones de un embarazo con Placenta Baja

Las complicaciones de tener un embarazo con placenta previa son varias y se pueden dividir en maternas y fetales.

Complicaciones para la madre

La implantación baja de la placenta es una afección que puede influir negativamente en la salud de la futura mamá. Ten en cuenta que le puede ocasionar:

  • Sangrados importantes.
  • Dificultades para respirar por la pérdida de sangre.
  • Anemia.
  • Elevación de la presión sanguínea (preeclampsia).
  • Desprendimiento de la placenta del útero, lo cual puede originar sangramiento en el espacio interno del abdomen.
  • Parto antes de las 37 semanas de gestación.
  • Placenta acreta, un trastorno en el que la placenta se fija más de lo normal al útero y no se desprende fácilmente durante el parto, pudiendo ocasionar hemorragia.
  • Pérdida de sangre muy grave que se conoce como shock hipovolémico y que requiere de atención médica urgente porque pone en peligro la vida de la mujer.
  • Riesgo de histerectomía (cirugía donde se extrae el útero) para controlar el sangramiento en los casos graves.

Complicaciones para el feto

En el bebé que está creciendo en el vientre materno también pueden aparecer diferentes problemas como:

  • Poco crecimiento y desarrollo por suministro inadecuado de nutrientes y oxígeno.
  • Ganancia de peso insuficiente para la edad gestacional.
  • Defectos de nacimiento.
  • Nacimiento prematuro.
  • Dificultades para respirar, principalmente en los bebés que nacen antes de tiempo, ya que sus pulmones todavía no están listos o suficientemente “maduros”.
  • Hemorragia en el cerebro (hemorragia intraventricular) por parto prematuro.
  • Muerte por las complicaciones que pueden surgir por el nacimiento antes de tiempo.

Si la embarazada con placenta previa no recibe el tratamiento adecuado, tanto ella como su bebé, pueden verse muy afectados por estas complicaciones.

De ahí la importancia de seguir las indicaciones del médico para minimizar este tipo de problemas.

Tratamiento y cuidado de un embarazo con Placenta Previa

El tratamiento y los cuidados de la placenta previa tienen por objetivo proteger a la madre y a su bebé de nuevos sangrados y de los problemas derivados de la pérdida de sangre.

Es preciso decir que todas las embarazadas no reciben el mismo tratamiento, ya que este depende del estado de salud materno y fetal. No obstante, si tienes placenta previa es muy probable que tu doctor te indique:

  • Ingreso en el hospital para monitorear mejor cómo te sientes y para evaluar de manera frecuente el desarrollo del feto.
  • Reposo en cama, con el fin de que no hagas esfuerzos y de esta manera disminuir las posibilidades de que vuelvas a sangrar.
  • Evitar las relaciones sexuales, ya que pueden aumentar el sangrado por la vagina.
  • Transfusiones de sangre, en caso de que tu pérdida sanguínea haya sido muy grande.
  • Uso de medicamentos para tratar la presión sanguínea elevada si fuera necesario.
  • Medicinas para evitar el parto antes de tiempo como terbutalina, fenoterol, orciprenalina y ritodrine, por mencionar algunos.
  • Administración de betametasona, un medicamento esteroide que se usa para facilitar la “maduración” de los pulmones del bebé para que pueda respirar bien al nacer.
  • Cesárea entre las 36 y 37 semanas para evitar que el trabajo de parto inicie de forma natural y se produzca una hemorragia difícil de controlar.

El tratamiento antes mencionado está dirigido a la embarazada con placenta previa que se encuentra estable, pero en caso de que exista un sangramiento abundante, entonces se programa una cesárea urgente para que el bebé nazca y la madre se recupere más rápido.

La placenta previa es una condición que necesita cuidados

El embarazo siempre requiere cuidados, pero en la placenta baja deben ser mayores para favorecer el estado de salud de la madre y su bebé.

Si estás preocupada porque recientemente te diagnosticaron placenta previa, en FertilT podemos ayudarte. Contáctanos.

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