
La congelación de embriones es una etapa frecuente en los tratamientos de fertilización in vitro (FIV). Forma parte de la planificación del proceso y ofrece flexibilidad para decidir el mejor momento para la transferencia, según el contexto médico y personal.
Se utiliza, por ejemplo, cuando se obtienen más embriones de los que se transferirán en ese ciclo, si conviene posponer la transferencia por motivos médicos o para planificar el tratamiento con mayor flexibilidad.
No debe confundirse con la congelación de óvulos, ya que aquí se conservan embriones ya fecundados.
¿Qué es la congelación de embriones?

La congelación de embriones, también llamada criopreservación embrionaria, es una técnica de reproducción asistida que permite conservar los embriones obtenidos durante un ciclo de fecundación in vitro (FIV).
Para lograrlo, los expertos preparan los embriones con medios especiales y los almacenan en tanques de nitrógeno líquido, alrededor de -196 °C, para su uso posterior.
La técnica más utilizada es la vitrificación de embriones, un enfriamiento ultrarrápido que reduce al mínimo la formación de cristales de hielo, que pueden dañar las células durante el proceso de congelación y descongelación.
¿Para qué sirve congelar los embriones?
Congelar embriones sirve para conservarlos y utilizarlos más adelante dentro del plan reproductivo, con mayor margen para decidir el momento más adecuado para una transferencia.
Esto resulta útil cuando, tras una FIV/ICSI, se obtienen varios embriones viables y se prefiere transferir uno o dos en ese ciclo y reservar los restantes.
Además, la criopreservación permite posponer la transferencia cuando el equipo médico lo indica, por ejemplo ante un riesgo de hiperestimulación ovárica, la necesidad de optimizar el endometrio o al realizar algún ajuste clínico previo.
En esos casos, la técnica de congelación mantiene disponibles embriones para futuros intentos, sin necesidad de repetir desde cero la estimulación y la punción ovárica.
¿Cuándo se recomienda?
El uso de embriones criopreservados puede recomendarse en distintas situaciones dependiendo del contexto clínico y del plan reproductivo.
Suele considerarse especialmente dentro de un tratamiento de reproducción asistida, cuando la fecundación in vitro se plantea en etapas, con transferencias programadas.
Se indica con frecuencia en situaciones como estas:
- Si quedan embriones de buena calidad después de la transferencia del ciclo de FIV con ICSI, para usarlos en un intento posterior o buscar un embarazo más adelante.
- Ante el riesgo de hiperestimulación ovárica (OHSS) o una respuesta ovárica muy alta, el equipo puede optar por criopreservar todos los embriones y programar una transferencia en un ciclo posterior, porque reduce el riesgo de OHSS frente a una transferencia en fresco.
- Para preservar la fertilidad antes de tratamientos que pueden afectar los ovarios, por ejemplo, tratamientos oncológicos. En este contexto se contempla la congelación de óvulos y/o embriones.
- Al planear una prueba genética preimplantacional (PGT), ya que los embriones pueden criopreservarse mientras se obtienen los resultados y se decide cuál transferir.
- Para ampliar las oportunidades de embarazo a partir de una sola punción ovárica, ya que la congelación y posterior transferencia permiten extender los intentos a otros ciclos.
Técnicas de criopreservación de embriones
Para congelar embriones se emplean dos técnicas principales: la congelación ultrarrápida o vitrificación de embriones, y la congelación lenta.
El laboratorio suele priorizar embriones de buena calidad para la criopreservación, según los criterios de evaluación embrionaria de cada clínica.
- Congelación ultrarrápida o vitrificación embrionaria: usa un enfriamiento muy rápido y ayuda a minimizar la formación de cristales de hielo, por lo que se ha convertido en la técnica más utilizada en muchos centros.
- Congelación lenta: aplica un descenso gradual de temperatura con equipos de enfriamiento controlado. Hoy se usa menos que la vitrificación, aunque sigue disponible en algunos laboratorios.
Tras la técnica, se preservan los embriones en nitrógeno líquido dentro de tanques de almacenamiento.
¿Cómo se hace la congelación de embriones?
La congelación de los embriones se realiza en el laboratorio, después de la fecundación y del seguimiento de su desarrollo. Primero, el equipo evalúa los embriones frescos y define cuáles se transferirán en ese ciclo y cuáles se reservarán para más adelante.
Luego inicia el proceso de congelación. El laboratorio prepara los embriones sobrantes con soluciones especiales y los coloca en soportes de almacenamiento.
Después aplica la técnica de vitrificación, que congela en muy poco tiempo para proteger las células y facilitar su conservación hasta el momento de uso.
¿Cuándo se transfieren los embriones congelados?
Los embriones congelados se transfieren aproximadamente 21 días después de comenzar el ciclo menstrual, cuando el endometrio se encuentra preparado para favorecer la implantación.
Existen dos formas principales de establecer el momento adecuado para la transferencia:
Ciclo artificial
En este enfoque se utilizan medicamentos hormonales, como estrógenos y progesterona, para preparar el útero desde el inicio de la menstruación.
Después de 10 a 15 días de tratamiento, se realiza una ecografía para comprobar el grosor del endometrio.
Posteriormente, tras cinco días de administración de progesterona, se descongela y transfiere el embrión.
Ciclo natural
Este método utiliza el ciclo menstrual de la propia paciente. Mediante ecografías y análisis de sangre, se vigilan el desarrollo del folículo y la ovulación.
Cuando esta se aproxima, ya sea de forma espontánea o inducida, se programa la transferencia para que coincida con la etapa en la que el embrión fue congelado.
En ambos casos, el día específico de la descongelación y la transferencia de embriones dependerá de la fase en la que fueron criopreservados.
Por ejemplo, si se congeló en el día 5 o 6 de desarrollo, la preparación del endometrio se sincroniza con los días correspondientes de exposición a la progesterona.
¿Cuáles son los precios de criopreservar los embriones y almacenarlos?
La vitrificación de embriones puede costar entre $15,000 y $30,000 MXN, mientras que su almacenamiento suele tener un precio de $5,000 a $15,000 MXN al año, dependiendo de la clínica y del esquema contratado.
También existen paquetes que incluyen la vitrificación y el primer año de conservación, con precios aproximados de $40,000 MXN.
Cuando la criopreservación forma parte de un ciclo completo de fecundación in vitro, el tratamiento puede costar entre $80,000 y $250,000 MXN, según la clínica y los servicios incluidos. Este monto no corresponde únicamente a la congelación y almacenamiento de los embriones.
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